Seguramente os ha pasado alguna vez encontraros en una situación en la que se empieza a hablar del tema cerveza, donde con mucha frecuencia se hace referencia a las cervezas belgas.

Son reconocidas por ser estilos más atrevidos, por su alta graduación de alcohol, por su elaboración por los monjes de las abadías…

Realmente que Bélgica sea reconocido por sus cervezas de calidad es algo relativamente nuevo (como lo es Bélgica como país). Hace solo unos 100 años los belgas se preocupaban por la “baja calidad” de las cervezas y la mayoría de ellas venían importadas de inglaterra o alemania. Puede ser que con “baja calidad” se referían a cervezas no muy comerciales ya que por aquel entonces la mayoría de las cervezas belgas eran ligeras y ácidas. Hablamos específicamente de dos estilos muy tradicionales, la cerveza tipo Saison y la cerveza Lambica. La primera, una cerveza elaborada en las granjas para servir a los trabajadores del campo y raramente se vendía fuera de esta y la otra una cerveza salvaje, con acidez destacada.

Hoy en dia, por el contrario, las cervezas belgas más conocidas son las de abadía y la cerveza blanca de trigo (más conocida por la marca Hoegaarden). Esos estilos son bastante modernos o modernizados. Por ejemplo las Dubbel de Abadía datan del los 1920s, el Tripel del año 1934 y el Wit habitual del 1966. Sobre todo las cervezas de abadía suelen ser confundidas por estilos antiguos de cerveza, mientras la realidad es que las cervezas que se bebían en la edad media eran muy diferentes a las cervezas de abadía actuales. 

Lamentablemente poco a poco se está perdiendo lo tradicional y lo artesanal. Actualmente muchas marcas antiguas belgas han sido absorbidas por grandes multinacionales y ahora son producidas en fábricas grandes al lado de lagers industriales. Por ejemplo, Leffe se produce en la fábrica de Stella Artois, Grimbergen en la fábrica de Carlsberg, Affligem en la fábrica de Heineken… Algunas mantienen su calidad, pero otras no. 

¿Entonces las cervezas belgas son las mejores? Depende del gusto de cada uno. Las cervezas belgas son muy variadas y muchas son referencias a nivel internacional. Son cervezas cargadas de sabor y aroma y muy fáciles de maridar con comida. Yo recomiendo buscar en tiendas más especializadas como La Boutique de la Cerveza o Bierwinkel, que el supermercado para encontrar cervezas de elaboración más tradicional y realmente de abadía. Por ejemplo, una Dubbel de Chimay, una Triple de Westmalle o una Geuze de Boon. 

En nuestra fábrica de cerveza en Náquera (Valencia) aún no hemos hecho ningún estilo Belga. Pero en poco vamos a sacar una cerveza ácida con cerezas se asemeja al estilo tradicional belga, Kriek. Os animamos a probarla.

Recomendación de literatura de Cicerone: The Great Beers of Belgium de Michael Jackson

Skål,
Andreas, Fundador y Sommelier Cicerone

Recomendación de literatura – Wild Beers de Jeff Sparrow.

“Cervezas  Salvajes” , o “Wild Beers” en inglés, son cervezas fermentadas con micro-organismos distintos a la levadura utilizada normalmente que muchas veces son envejecidas en barricas. Son cervezas muy tradicionales y muy diferentes de lo que conocemos como cerveza hoy en día. Tienen más en común con el vino que con una cerveza lager internacional. Sobre todo son más ácidas que amargas. La cultura cervecera Belga es tradicionalmente la más ligada a este estilo de cerveza. En el mundo sumiller hablamos de tres estilos principales Belgas: Lámbicas (incluyendo Gueuze y Lambic de Fruta), Ale Roja de Flanders y Oud Bruin. Igual te suena una Lambica de Fruta del Mercadona que se llama Mort Subite. ¡No, no, no… y no! Estamos en un mundo donde lo pequeño se está perdiendo y el consumo en masa ha dejado los estilos clásicos en la sombra. Recomiendo ir a tiendas de cerveza más específicas y preguntar por un lambic o una Flanders Roja. ¡Os vais a sorprender!

Skål,
Andreas, Fundador y Sommelier Cicerone
#saezsonsumillerdecerveza